Porto Doce y Fondo Emprender

UNA HISTORIA REAL DE EMPRENDIMIENTO

PORTO DOCE: DE VENDER EN LA UNIVERSIDAD A GANAR FONDO EMPRENDER

Una historia sobre sostenerme, insistir, construir una empresa y aprender a elegirme también a mí.

Todo comenzó porque necesitaba sostenerme.

Soy de Guadalajara de Buga y en 2011 me fui a Cali para estudiar en la Universidad Autónoma de Occidente. Mis padres podían ayudarme con el apartamento, pero vivir en otra ciudad implicaba muchos otros gastos. En el segundo semestre entendí que necesitaba generar mis propios ingresos.

Comencé vendiendo cupcakes, brownies y alfajores dentro de la universidad. Lo que nació para pagar transporte, alimentación y manutención empezó a crecer: las ventas se volvieron diarias y llevé el proyecto a ferias de la Autónoma, la Javeriana y la Icesi.

Porto Doce no nació de un plan perfecto. Nació de la necesidad de encontrar una solución y de la decisión de hacerla crecer.

La idea de Fondo Emprender se quedó conmigo.

En una conferencia de la universidad conocí Fondo Emprender y su propósito de apoyar proyectos estructurados y unidades productivas. Yo ya tenía una marca funcionando. Desde ese momento decidí que quería convertirla en una empresa y ganar esa convocatoria. Por eso encaminé gran parte de mi carrera hacia el proyecto.

En 2015, mientras terminaba mis materias y apenas comenzaba mis veinte, empecé a organizar formalmente el proyecto. Asistí a talleres de diagnóstico, análisis DOFA y modelo de negocio; viajaba de Buga a Cali y frecuentaba el SENA de Buga para recibir orientación.

Mi plan terminó teniendo cerca de 120 páginas: estudio de mercado, investigación, operación, análisis financiero, proyecciones y todos los elementos necesarios para demostrar que la empresa podía funcionar. Preparé un pitch de tres minutos y sustenté la propuesta ante jurados en Cali, Buga y Tuluá.

No gané la primera vez.

Presenté el proyecto en 2017 y fue rechazado. Corregí, volví a prepararme y en 2018 gané.

El rechazo no me paralizó. Lo entendí como información: había errores que debía corregir para llegar mejor preparada a la siguiente convocatoria.

Durante casi un año trabajé intensamente con Jessica, mi líder y asesora. Ella vivía en Bugalagrande y yo en Guadalajara de Buga. Viajaba constantemente, dormía en su casa y pasábamos noches enteras escribiendo y organizando el proyecto. En ese momento no existían herramientas de inteligencia artificial que hicieran el trabajo más rápido: cada investigación, cifra y página fue construida una por una.

Del papel a una planta de producción.

La financiación me permitió pasar de un espacio sencillo a una planta de producción equipada y organizada para una empresa de alimentos. Construargos, una compañía con experiencia en instalaciones para esta industria, estuvo a cargo de construirla. La mayor parte de los recursos se destinó a esa infraestructura.

Durante la ejecución cumplimos los indicadores de empleo y ventas. El compromiso inicial era crear por lo menos cinco empleos directos; con el crecimiento llegamos a generar doce. Las ventas superaron las proyecciones y desarrollamos relaciones con clientes empresariales, ingenios, IPS y aseguradoras.

También aprendí una de las lecciones más difíciles del emprendimiento: vender mucho no reemplaza una buena administración del flujo de caja. Estaba comenzando mis veinte y aún estaba desarrollando madurez financiera. La empresa fue mi escuela práctica.

Los números oficiales

$110.657.550

Valor del contrato

$110.656.699

Ejecución presupuestal

CONDONADO

Capital ejecutado y condonado

Fuente: Resolución 1-1095 de 2020 del SENA. Proyecto 66215 · Contrato 2180947.

La condonación se construyó durante todo un año.

El capital no se convertía automáticamente en un reconocimiento. Había que demostrar durante un año que la empresa funcionaba, evolucionaba y cumplía lo prometido. Firmé compromisos de largo plazo para el local y la planta, y recibí interventorías periódicas de personal del SENA y Fondo Emprender.

Cada dos meses revisaban la operación, la ejecución de los recursos, los empleos y las metas. Cumplimos las condiciones y obtuvimos la condonación. Ese resultado está respaldado por la resolución oficial.

DEL PROYECTO A LA PRODUCCIÓN REAL

Aprendimos a producir en volumen.

La empresa cambió de forma.

Durante el primer año tuvimos una tienda en una vía principal de Guadalajara de Buga. Después entendí que quería dejar de concentrarme en la venta individual de cupcakes y tortas y construir un producto que pudiera fabricarse en serie, distribuirse y posicionarse.

Nos enfocamos en alfajores de dulce de leche, café y pistacho, cubiertos con chocolate. Llegamos a cerca de veinte puntos de venta entre Cali, Tuluá, Buga y Palmira, además de clientes empresariales. Aprendí desde dentro cómo funciona el retail: negociación, empaques, códigos de barras, registros sanitarios, mercaderistas, inventario y relación con grandes superficies.

El logro también fue una forma de atravesar el duelo.

Después de la muerte de mi mamá convertí una parte de ese dolor en determinación. Imaginaba que ella estaba conmigo y quería que se sintiera orgullosa de su hija y de todo lo que me había enseñado.

Ganar, ejecutar el proyecto y recibir reconocimientos de universidades, empresas y cámaras de comercio marcó un antes y un después en mi vida profesional. Porto Doce fue empresa, pero también refugio, propósito y una manera de seguir adelante.

Cerrar también fue una decisión.

Con los años crecí y cambiaron mis preguntas. Había aprendido a gerenciar una empresa, pero sentía que no sabía cómo dejar espacio para mis relaciones, una futura familia, mi vida social y mi propio cuidado.

Durante mucho tiempo pensé que debía elegir: ser empresaria o construir una familia. Después de años de trabajo, y tras participar en Feria EVA en Bogotá, Porto Doce terminó su operación en diciembre de 2024.

Hoy entiendo que aquella oposición no tenía que ser definitiva. Podemos construir proyectos ambiciosos, amar, formar una familia y cuidarnos. Esa comprensión es una de las raíces del universo que estoy creando ahora: cuando una mujer se tiene a sí misma, puede construir sin desaparecer dentro de lo que construye.

LO QUE VIENE

Dos experiencias. Dos futuros programas.

Construye una propuesta ganadora para Fondo Emprender

Cómo interpretar la convocatoria, validar la idea, estructurar el proyecto, preparar las finanzas, sustentar y ejecutar con orden.

Lleva tu producto a grandes superficies

Qué necesita una marca para entrar al retail colombiano: producto, empaque, código de barras, requisitos sanitarios, negociación y operación comercial.

Ambos programas se encuentran en construcción.

LA HISTORIA EN EL TIEMPO

De una necesidad a una empresa real.

2011

Comencé la universidad y nació Porto Doce como una forma de sostener mis gastos en Cali.

2015

Empecé a estructurar formalmente el proyecto para Fondo Emprender.

2017

Presenté la propuesta por primera vez. No fue aprobada y volví a prepararla.

2018

Gané Fondo Emprender y comenzó la ejecución de la planta de producción.

2020

El SENA oficializó la condonación del capital tras el cumplimiento del proyecto.

2024

Después de años de operación y aprendizaje, Porto Doce cerró su ciclo.

RESULTADOS

Lo que construimos con Porto Doce.

12

empleos directos alcanzados durante el crecimiento.

≈ 20

puntos de venta entre Cali, Tuluá, Buga y Palmira.

100 %

del capital elegible fue condonado tras cumplir los indicadores.

ARCHIVO VISUAL DE PORTO DOCE

La historia también vive en las imágenes.

Una marca, una planta, un equipo y años de aprendizaje convertidos en una empresa real.


¿Quieres aprender a construir una propuesta para Fondo Emprender?

Estoy transformando esta experiencia en un programa práctico para interpretar la convocatoria, validar tu idea, organizar el proyecto, preparar las finanzas, sustentar y ejecutar con orden.

El programa se encuentra en construcción. Muy pronto podrás registrarte para recibir las novedades.

UNA LECCIÓN QUE TODAVÍA ME ACOMPAÑA

Convertí la universidad en el laboratorio de mi empresa.

Cada asignatura se convirtió en una oportunidad para desarrollar Porto Doce. Administración, diseño gráfico, páginas web y los demás proyectos académicos los trabajé alrededor de la empresa. Paralelamente asistí durante la carrera a un programa de emprendimiento empresarial todos los sábados, de nueve de la mañana a tres de la tarde.

Al principio trabajaba con proveedores: compraba los productos y me encargaba de comercializarlos. Aprendí a vender, conseguí clientes empresariales importantes en el Valle del Cauca y aproveché un momento en el que los cupcakes y las tortas personalizadas apenas comenzaban a hacerse populares en Buga.